Dormir muy poco (insomnio)
Con frecuencia, nos quejamos de que no dormimos lo suficiente o que la calidad de nuestro sueño no es satisfactoria. Sin embargo, realmente dormimos mucho más de lo que imaginamos ya que los pequeños períodos en los que nos encontramos despiertos durante la noche parecen mucho más largos de lo que realmente son.
Los motivos de que durmamos muy poco, generalmente pueden ser identificados sin tener que acudir al médico de cabecera. La presencia de demasiado ruido, una cama poco cómoda, una temperatura excesiva, rutinas irregulares o hacer poco ejercicio físico; pueden ser responsables del insomnio. El comer demasiado puede hacer difícil conciliar el sueño, mientras que comer muy poco puede llevar a despertarse demasiado temprano. Los cigarros, el alcohol, las bebidas con cafeína, tales como: el café o el té, también trastornan el sueño. La calidad del sueño también se verá afectada por la presencia de algún dolor o si hace demasiado calor.
Sin embargo, la falta continuada de sueño puede ser debida a problemas emocionales, a dificultades en la vida diaria o, en ocasiones, a la presencia de problemas psicológicos más graves. Las personas con ansiedad intensa encuentran muy difícil conciliar el sueño. Así como, en la depresión grave, los pacientes se despiertan muy temprano, incluso en medio de la noche, y les resulta imposible el volver a conciliar el sueño.
Durmiendo en el momento inadecuado
En ocasiones, tenemos que estar despiertos cuando lo normal sería estar dormidos. Si esto ocurre, eventualmente nos adaptamos con bastante facilidad. Sin embargo, la adaptación es más difícil cuando la alteración en nuestro patrón habitual de sueño es continua, como ocurre en los trabajadores por turno, como pueden ser: los médicos, vigilantes o las enfermeras que hacen turnos de noche. Las personas en estas situaciones, con frecuencia, duermen en momentos en que deberían estar despiertos. Esto es similar a lo que ocurre en el "jet lag" típico de los vuelos transoceánicos, cuando el viajar rápidamente entre distintas zonas horarias, significa que uno esté despierto cuando todo el mundo duerme.
Una buena forma de reajustar el sueño, es asegurarse de despertarse, por ejemplo, con la ayuda de un despertador a la misma hora que cada mañana, sin importar cuanto tiempo ha dormido esa noche. No deberá regresar a la cama de nuevo antes de las 22.00 horas de la siguiente noche y pronto comenzará a dormir de forma natural en el momento adecuado.
Durmiendo demasiado
Algunas personas se quedan dormidas durante el día a pesar de que desean permanecer despiertas. Generalmente, la razón más frecuente es la falta de sueño en la noche previa.
Algunas personas se quedan dormidas como forma de escapar de las presiones de la vida diaria. Sin embargo, cuando este tipo de trastorno tiene un carácter continuo es necesario descartar la presencia de enfermedades físicas, tales como: la diabetes, infecciones virales o problemas tiroideos.
Existen también dos condiciones poco frecuentes que pueden hacer que las personas duerman demasiado.
Narcolepsia
Consiste en ataques repentinos e incontrolables de sueño durante el día, en ocasiones en público. Los pacientes tienen la sensación de no poderse mover y pueden oír o ver cosas extrañas como si estuvieran quedándose dormidos. La narcolepsia en ocasiones se asocia a caídas bruscas y repentinas, secundarias a la pérdida de fuerza muscular cuando se enfadan, se rien o se sienten excitados.
Apnea de sueño
El roncar ruidosamente al dormir puede constituir un problema más para la persona que comparte la cama que para el que ronca. Sin embargo, la apnea de sueño es un trastorno potencialmente grave, en el que los ronquidos ruidosos se asocian a interrupciones en la respiración de breve duración durante la noche. Cada vez que esto ocurre, ela persona se despierta brevemente y debido a estos frecuentes despertares, al día siguiente, se siente muy cansado. Es más frecuente en las personas con sobrepeso y según avanza la edad.
Otros problemas del sueño
Sonambulismo y terrores nocturnos
El sonambulismo se caracteriza porque aquél que lo padece se despierta aparentemente de la etapa más profunda de sueño para entonces llevar a cabo actividades bastante complejas como caminar dando vueltas o subir y bajar escaleras. Esto puede llevar a la persona afectada a situaciones embarazosas y ocasionalmente peligrosas. A menos que se le despierte en ese momento, la persona no recordará nada al día siguiente. Estos episodios pueden estar precedidos de la presencia de terrores nocturnos en los que la persona parece sólo medio despierta y se siente obviamente asustada pero sin la clase de ideas intensas que caracterizan las pesadillas.
Pesadillas
La mayoría de nosotros ha tenido sueños amenazadores o pesadillas. Las pesadillas generalmente tienen lugar durante la última parte de la noche cuando tenemos nuestros sueños más intensos y memorables.
Las pesadillas no suelen causar problemas, a menos que sean muy frecuentes, lo cual generalmente es reflejo de la presencia de dificultades emocionales. Con frecuencia, aparecen tras acontecimientos o sucesos traumáticos, tales como: la pérdida o fallecimiento de un ser querido, un desastre o un ataque violento.